03.05.19

Erika Abad Realpe (*)

Entro a un café local al terminar una reunión y cerca de mi mesa dos hombres conversan sobre su día de trabajo. El más joven dice: “Tienen cámaras en todas las oficinas y hay una en el comedor de la empresa. Eso no es justo. Creo que deberíamos hacer la denuncia en el Ministerio de Trabajo”, mientras el otro asiente ante la idea.

Al ser partícipe casi invisible de la escena, pienso automáticamente que nos graban todo el tiempo: en el café, el banco, el supermercado, cruzando la calle, etc. Pero, ¿puede el empleador grabar a sus trabajadores sin su consentimiento? Y, más aún, ¿es posible sancionar al trabajador si se detectan actos irregulares en el desempeño de sus funciones gracias a estos videos?

La respuesta a ambas preguntas es sí, pero son necesarias algunas precisiones. En toda relación laboral, quien ostenta el poder de dirección es el empleador y es en base a este poder que se encuentra facultado a ejercer el control necesario a fin de que los trabajadores cumplan con sus actividades. Y esto, sin solicitarles algún tipo de consentimiento. Por ejemplo, cuando a usted le comunican la jornada de trabajo, el uso del fotocheck o el uniforme de trabajo, uno de esos controles bien puede ser la captación de imágenes a través de un sistema de videovigilancia.

Pero no se sienta usted desprotegido, pues el empleador tiene la obligación de informarle cuál es el tratamiento de datos personales, el nombre del titular del banco de datos personales así como su domicilio y ante quién puede ejercer sus derechos de cancelación, acceso y oposición. Es decir no lo pueden grabar a diestra y siniestra.

Ahora bien, respecto de la segunda pregunta, es perfectamente válida la utilización del video como medio probatorio para imputar faltas de carácter disciplinario al trabajador, y aplicar las sanciones que correspondan según su gravedad y reiterancia. Puede incluso utilizarse el video en un proceso judicial siempre que las imágenes sean mostradas sólo a quienes tengan legítimo derecho a su conocimiento. Es decir que el empleador no puede reproducir, divulgar o poner a disposición el video de forma indiscriminada.

Por suerte, la Corte Suprema -y digo “suerte” porque los criterios en materia laboral cambian constantemente- ha establecido que la videovigilancia sólo debe utilizarse cuando no exista otra medida más idónea para el control laboral. Hay un límite.

Entonces, recuerde usted que tiene derechos laborales que lo amparan y, si su empleador no cumple con todo conforme a ley, haga su denuncia ante el Ministerio de Trabajo que ellos gustosos harán una inspección. Si, por el contrario, está todo en orden, siga lo que reza el anuncio: sonría, lo estamos grabando.


(*) Abogada Asociada Senior del área Laboral de Torres y Torres Lara Abogado

 

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Fuente: Expreso