11.05.19

Erika Abad Realpe

 

Conversando con una amiga sobre diversos temas, recordamos que se aproxima el día de la Madre y me cuenta lo siguiente: “el viernes previo tengo la actuación en el nido de mi hija, pero sé que debo pedir el día como vacaciones en el trabajo porque no existe horario flexible. Pero no me puedo quejar, en el trabajo de mi hermana es peor, les dicen que no pueden salir embarazadas a menos que tengan como mínimo dos años trabajando, porque los costos de las licencias que otorga la ley para las mujeres son altos”. Me quedo en silencio y por mi mente pasan diversas opciones de respuesta.

Vivimos en una época en la cual diversos actores piden “equidad” o “igualdad” para varones y mujeres en diversos campos del desarrollo humano, uno de ellos el trabajo. Pero, ¿están realmente dispuestos los empleadores a implementar nuevas políticas que permitan esto? ¿Lo consideran una pérdida de tiempo? ¿No valoran el impacto positivo que ello puede tener en la productividad del trabajador? ¿Saben qué es una estrategia de retención del talento?

Tal parece que aún ahora, a pesar de tantas luchas por conseguir un trabajo y una remuneración digna, algunos empleadores no están dispuestos a humanizar la relación laboral ni a respetar la vida familiar del trabajador, salvo que una ley los obligue explícitamente.

Como sabemos, muchas empresas no contratan mujeres específicamente porque en cualquier momento podrían salir embarazadas. Sí, leyó usted bien: podrían salir embarazadas y eso, según estos empleadores, incrementa el costo debido a descansos médicos, permisos, licencias, hora de lactancia, etc. Además, no estarían “comprometidas al 100% con la empresa”. Por ello contratar un varón es más económico, aducen.

Estos sesgos y la diferencia remunerativa actual se reafirman con los datos obtenidos por el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe (OIG- CEPAL) del 2018, los cuales señalan que el promedio de horas semanales de trabajo remunerado en el Perú para mujeres es de 22.6% mientras que para los varones es de 44.5% y, respecto a trabajo no remunerado, es de 39.7% para las mujeres y de 15.8% para los varones. Por completo desproporcionado.

Hoy es vital un cambio como sociedad abriéndole paso al cumplimiento de las leyes vigentes, eliminando acciones u omisiones que denigren o descalifiquen a una mujer, otorgándoles no sólo la oportunidad de acceder a un trabajo decente, sino una remuneración acorde con sus capacidades intelectuales y experiencia. De modo alguno con lo dicho validamos la discriminación en sentido positivo, sino más bien reclamamos la adopción de una cultura acorde con el verdadero sentido de igualdad de oportunidad y género. Es decir, pasar sin hipocresías y falsas posturas de la teoría a la realidad.

No olviden que ser madre es una decisión exclusiva de la mujer y su pareja, el empleador no puede ni debería interferir en forma alguna, menos aún establecer relaciones discriminatorias ante una legislación y realidad que se muestran permisivas ante este tipo de conductas.

Quizá si se llegara a aprobar que la licencia por paternidad sea también por 98 días naturales, como en el caso de las madres, la discriminación silenciosa que existe para la contratación de mujeres en las empresas disminuya. Nos queda esperar.

Pero no olvidemos que el tema de fondo es el derecho que tienen miles de mujeres a ser madres sin que ningún jefe o directorio, inaplicando reglas ya dictadas, impongan diferencias de trato y limiten, entre otros, el derecho constitucional al trabajo en igualdad de condiciones.

¡Feliz día de la Madre!

 

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Fuente: Expreso